Carta para cuando sientes que el mundo te deja a un lado.
Estimable visitante:
Te escribo porque he estado pensativo estos últimos días en: que, a veces, la vida no responde, o no es, como quisiéramos. ¡Y claro! es totalmente normal, pero eso no quita el hecho de que nos frustre. Por ejemplo, cuando estoy conociendo a alguien y me dice “es que tengo pareja”, admito que la tristeza se aloja por un momento en mi corazón, incluso siento la frustración de “haber elegido mal”.
Sin embargo, ese sentimiento se intensifica aún más cuando a continuación dice: “apenas empezamos a salir”, y mi mente me hace pensar que, nuevamente, voy tarde; como esa canción de Ricardo Arjona1. Pero sin el amor a primera vista de la canción, solo una enorme sensación de haber llegado tarde, tomando tiempos y momentos que no se sienten del todo míos, ni ajenos; tanto que busco distraer mi mente para intentar huir de esas tristezas.
Es por eso por lo que mi mente comienza a divagar, me pasea por grandes páramos lejanos, intentando que olvide esos sentimientos que me abruman cuando me recuesto en mi cama, y por un momento entre la vigilia y el sueño, esa parte de mi mente se desentume lentamente; empezando una carrera entre mi mente tomando conciencia y mi sueño tomando fuerza.
Pero, un día me cansé de correr, de fingir que esa vida no me atormentaba y comencé a buscar algo que me ayudara a solucionar esa madeja de tristezas que me agobian cuando el mundo deja de ser tan ruidoso. Fue con esas dudas en la mente cuando una gran amiga y yo hablamos largamente sobre el tiempo: sobre todo cuando se convierte en el sentimiento de premura que nos hace sentir con ganas de huir de todo. También hablamos del azar y los dioses2: de esa sensación de que el mundo es injusto y cruel, que nos emociona cruelmente con cosas que podrían pasar y tajantemente las aleja de nosotros.
Admito que seguía pensando en eso largamente, incluso semanas después de que dicha conversación tuvo lugar. Sentía que me habían dicho algo que se quedó en el aire, una idea. Y nunca la encontré, solo podía pensar “tal vez no estoy viendo ese Kairós3” el de las oportunidades que aparecen frente a nosotros solo por un momento. Pero no es más que el plano de las películas, cuando los protagonistas se ven a los ojos por un instante y parece que les llegan todas las respuestas4.
Pero mientras hay personas que parecen vivir esos momentos, yo siento que me parezco más a Zilean5; con la “cronodisplacia”6 como condena: viviendo una vida donde el flujo del tiempo ha dejado de tener sentido o dirección, y nos hace sentir que existimos fuera de él. Sentirse como que la vida transita y me deja al borde de “la carretera de los momentos” parece haberse vuelto la norma; voltear la vista y sentir que los momentos perfectos son para otros, pero nunca para mí. Siempre lo he descrito como ver mi propia vida tras un aparador.
Esa fue la norma de mi vida mucho tiempo. Aceptando esta premisa, que me dejaba en el mismo punto de partida, una especie de profecía autocumplida. Hasta que fui consciente de que elegir y dudar eran la única forma de salir de ahí. Por eso solo me queda elegir creer en El Azar y Los Dioses7, porque al menos así sé que: aunque las cosas no salgan como yo quisiera, soy capaz de construir una libertad y decisión en mi vida; hacer que mi vida volviese a ser mía.
Para mí, funciona algo así: El Azar nos quita algunas posibilidades, pero también nos da otras —que tal vez no queríamos o no habíamos considerado—. Por su lado, Los Dioses pueden cambiar las tornas del juego en un instante, y sin aviso alguno, algo que se sentía totalmente seguro se disuelve o cambia diametralmente de ritmo. Como cuando te enteras de que esa persona extraña a su anterior pareja.
Estas son ideas que permiten ordenar nuestro mundo y ponerle algo de orden al flujo natural que lo controla todo y nos permiten repensar las situaciones que pueden aquejar nuestras vidas. Es un esfuerzo por enfocarnos más en escuchar lo que está pasando a nuestro alrededor y tomar las oportunidades que se nos van presentando. No tanto de aferrarnos a aquello que en un inicio queríamos.
Pensando en un ejemplo diría: cuando estoy en clase, conozco a dos personas (que admito, ambas me caen increíble), una de esas personas principalmente me gusta físicamente, aparte de ser bastante inteligente, admirable y de personalidad increíble. Pero está también la otra persona, que tiende a ser contraria, siendo bastante más reservada —como yo8—; y físicamente no es lo que generalmente busco (lo admito), pero la conexión se ha dado mejor con esta segunda persona; ha sido más amena, hay algo más de confianza, incluso cierta regularidad en nuestro platicar, o al menos un flujo menos áspero.
De repente me descubro anhelando ver a la segunda, aunque mi razón necia me dice que debería insistir con la primera9. Es aquí donde El Azar y Los Dioses están “jugando conmigo”10. Pero no hay que olvidar que dichas fuerzas no son malas, ni buscan herirnos, solo fluyen con la vida11.
En ese sentido, El Azar se enfoca en presentar caminos. Dichos caminos generalmente son diferentes e implican nuevas y valientes decisiones; posibilidades que muchas veces no tomamos en cuenta. Por su lado, los dioses son ese empujón que a veces necesitamos para tomar esas decisiones arriesgadas que te acompañan a conocer nuevos horizontes; que te hacen desear conocer cosas nuevas fuera del radar, sacándote de la cotidianeidad de tus decisiones y deseos.
Con esta nueva forma de pensar las situaciones y regresando al ejemplo central: podría aferrarme a hablarle a la primera persona12, querer conocerla más, forzar las interacciones, o buscar pretextos para hablarle. Ese es solo un camino, uno que solo generaría desgaste en mí, porque los dioses me están empujando a tomar un sendero diferente, e ir en contra de eso sería: en el mejor de los casos, retarlos; en el peor, negarme a escuchar un consejo que podría ahorrarme mucho dolor.
Por lo que opté por seguirme llevando con la segunda persona13, sino solo porque la oportunidad se dio y me cayó bien; porque hubo una mejor interacción. Ante mí solo tengo: la posibilidad de recorrer un sendero que desconozco en contenido; un sendero en el que los dioses caprichosos podrían haber urdido una posibilidad más lejana para conocer a la primera persona; o no. Pero eso solo lo sabré tomando nuevas decisiones, por ejemplo: este nuevo camino.
Y es ahí donde está la belleza, fluyo14 a través de las opciones que se me presentan, y sin esperanzas15 de que ciertas cosas sucedan, o que no. Que claro, no debemos confundir estar sin esperanzas con estar desesperanzados.
Pienso, y te doy el consejo que yo mismo me di alguna vez: Y es que sí, podrías mover cielo mar y tierra para estar con esa persona, pero eso no te asegura que dicha interacción decante en lo que deseas. Incluso puede ser contraproducente, porque entre más lo forcemos más difícil sería hacerlo funcionar sin que se destruya16. A veces, es más doloroso, pero necesario, tirar algo que ya no podemos reparar17, en vez de seguir desgastándonos.
- Arjona, Ricardo. “Tarde (Sin daños a terceros)”. Video de YouTube, 4:14. Publicado el 19 de mayo de 2009.
- Pensamiento filosófico griego difundido en su ideología y religión.
- Que no es más que una palabra elegante para referirse al “momento correcto”.
- Algo profundamente irreal, ya que las certezas no forman parte de la vida humana.
- Personaje de fantasía. Riot Games, League of Legends, Microsoft Windows (Los Ángeles: Riot Games, 2009).
- “Zilean/Historias Antiguas”, League of Legends Wiki, sección “2da Historia”, consultado el 28 de febrero de 2026, https://leagueoflegendsoficial.fandom.com/es/wiki/Zilean/Historias_Antiguas.
- Está entre comillas para hacer una precisión: a pesar de ponerle nombre y forma, no hablo de una entidad material, sino más bien una forma de acción de la naturaleza.
- Rompiendo esa dualidad que suele atraerme.
- Quien cada vez que intento acercarme se aleja.
- Está entre comillas para hacer una precisión: a pesar de ponerle nombre y forma, no hablo de una entidad material, sino más bien una forma de acción de la naturaleza.
- Lao Tse, Tao Te Ching, ed. bilingüe (chino-español), pág. 65, cap. 34.
- La persona que me gusta, pero no me da la atención que yo quisiera.
- No porque me guste, busque una oportunidad o reemplazar a la primera.
- Lao Tse, Tao Te Ching, ed. bilingüe (chino-español), trad. indirecta, passim.
- Francesco Petrarca, Remedios para la vida, trad. Jordi Bayod Brau (Barcelona: Acantilado, 2023), pág. 126, cap. CXX, “De las muchas esperanzas”.
- Lao Tse, Tao Te Ching, ed. bilingüe (chino-español), pág. 86, cap. 51.
- Debe precisarse que hablamos de situaciones de desgaste emocional, no solo dolor.

