Es un gusto que hayas llegado aquí:
Quisiera aprovechar para compartirte un poco de lo que es y significa este lugar, ya que no es un simple blog, es un espacio pensado para acompañarte en tu vida, algo así como Virgilio acompañando a Dante a través del infierno[1].
A pesar de lo intimidante que puede ser la palabra “filosofía”, no vengo a escribir desde la superioridad o las respuestas claras. Oricalco nació como una herramienta, para hacer de la filosofía algo más habitable.
Personalmente creo que la filosofía es algo más que autores griegos o alemanes muertos. Y claro, admito que es asombroso conocerlos, aunado a que esos autores dedicaron cuerpo y alma a construir esos textos, que tienen cosas increíbles que decir.
Sin embargo, creo que la filosofía debe responder a la sociedad como un acompañante, que le permita darle sentido, luz y forma a cosas que no lo tienen; como una ruptura, una pérdida, un dolor, cosas que toman tantas formas y tantos matices que a veces no sabemos ni qué estamos viendo.
No creo, ni me veo como alguien que llegó a salvarte, sino como quien llegó con palabras para nombrar aquello que deseas buscar, y que veas que tu puedes salvarte. Vengo a darte herramientas para que le des forma a esos sueños. Y una vez que tu corazón y tu alma están listos: puedas desear y amar cosas. Incluso cuando lo que quieres amar seas tu.
Cabe aclarar y hacer un fuerte énfasis en que no escribo para evitar que vayas a terapia psicológica, porque no hay punto de comparación. La psicología existe para aprender a convivir y trabajar con tus emociones, y yo escribo para que aquello que hayas plantado te permita llevar una vida que te den ganas de seguir viviendo y cuidando.
Y claro, al final de cada entrada tendrás mi correo para escribirme en caso de que tengas dudas o te interese saber más de algún tema. Pronto integraré más dinámicas para poder dialogar.
Por cierto, a lo largo de mis textos verás citas, tanto textuales como a pie de página; no son para verme elegante, sino para que tengas un camino que seguir si algo te llama la atención o una idea resuena en ti. Están para ti, por favor, siéntete libre de explorarlas.
Asimismo, está abierto un espacio para donaciones, en caso de que gustes aportar a este proyecto experimental, así como permitirme un ingreso para traer más bibliografías, publicaciones, incluso nuevos talentos.
[1] Dante Alighieri, Divina comedia, trad. Abilio Echeverría (Madrid: Alianza Editorial, 2011), Infierno, 1.61–136.